Tras un largo tiempo de espera, por fin ha llegado a nuestro país el Ford Mustang. Ahora -por primera vez- ya podéis reservar en un concesionario oficial el icónico Mustang con el que, quizá, tantas veces habéis soñado. Hablamos de un coche que -según la marca- ha aparecido en más de 9.000 películas, series de TV, videos musicales y videojuegos, que tiene más de 8 millones de “me gusta” en Facebook y que ha compartido protagonismo con estrellas como Will Smith, Nicholas Cage o Tom Cruise aunque, sin duda, su papel más destacado fue la trepidante persecución por las calles de San Francisco en la película Bullit, con Steve McQeen al volante.

Aunque se trata de un diseño totalmente nuevo, mantiene el aire y detalles del clásico, en una mezcla que consigue ofrecer un aspecto de deportivo actual, con los rasgos del “Pony Car” de siempre. Sus dimensiones -4.78 m de largo por 1.91 de ancho y 1.39 de alto- demuestran que sigue siendo un coche grandote, que mantiene ese largo morro del que siempre ha hecho gala -y que impresiona especialmente cuando lo ves desde dentro del habitáculo- la clásica parrilla, el parabrisas bastante inclinado o la personal zaga con los pilotos tridimensionales de tres barras.

La capota de lona se acciona de forma eléctrica pero previamente se ha de desbloquear manualmente a través de una palanca. Es una operación cómoda y rápida. Una vez plegada, la capota queda a la vista pero bien encajada en el conjunto del coche. Si se desea, los espacios laterales hay que cubrirlos manualmente con unas tapas de plástico diseñadas a tal efecto. El maletero dispone de una capacidad de 332 litros.

Pensé que con el nuevo motor de cuatro cilindros turbo con 317 CV a 5.500 rpm y 432 Nm de par a 3.000 rpm, el Mustang no sería lo que uno espera de un mito como él, sin embargo, aunque obviamente no es tan rompedor como el V8, -aunque han conseguido un sonido fantástico- se desenvuelve muy bien en todos los terrenos y permite una conducción deportiva con una buena dosis de diversión, siendo capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 5,8” -versión convertible y cambio manual-. La suspensión Mc Pherson en el eje delantero y un esquema multilink en el trasero -por primera vez en el Mustang- consigue una efectividad y una sensación de aplomo que lo hace un coche agradable de conducir y que invita a probarlo a fondo.

Ya lo hemos dicho, no es ni pequeño ni ligero -1.715 kg en el caso del convertible manual como el nuestro- pero en carretera es francamente eficaz y fácil de conducir. El motor tiene respuesta desde abajo como para poder realizar una conducción relajada y cómoda tanto si queremos circular por carretera con tranquilidad como si tenemos que ir por ciudad. Pero, si lo deseamos, apenas pasadas las 3.000 rpm tendremos todo lo necesario para poder disfrutar del carácter deportivo del Mustang.

 

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